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domingo, 10 de abril de 2016

Otro Saul Leiter (2): exteriores en blanco y negro

"Yo tengo un gran respeto por el desorden. El juicio más serio que yo puedo hacer sobre mi trabajo es que está inacabado, y es lo inacabado lo que me atrae."
Saul Leiter

Continuamos hoy con la revisión que iniciamos en el anterior post sobre la interesantisima obra realizada por Saul Leiter en blanco y negro recogida en el libro "Saul Leiter Early Black and White", publicado en 2014 por Steidl / Howard Greenberg Library a partir de la exposición realizada en el mismo año por la Howard Greenberg Gallery de Nueva York. Recordemos que esta publicación recoge la obra "temprana" correspondiente fundamentalmente a la década inmediatamente posterior a la finalización de la Segunda Guerra Mundial (o sea, entre 1945 y 1955) y que divide la obra en dos tomos, el primero dedicado a las tomas en interiores y el segundo a las exteriores. Si el anterior post versaba sobre los retratos contenidos en el primer volumen, en este post nos centraremos en las fotos "callejeras" de Leiter contenidas en el segundo volumen.

Early Black and White demuestra la excepcional riqueza de la obra Saul Leiter en los años de la postguerra. documentando con un enfoque personalísimo y único una turbulenta sociedad pujante y en tensión que buscaba salir de los recientes años de pesadilla bélica. Las fotografías en blanco y negro del exterior hechas por el entonces joven Saul Leiter se nos presentan tan radicales e innovadoras como lo fueron posteriormente sus primeros trabajos en color. Rompiendo con los códigos de la tradición documental del momento, Leiter capta toda la energía y vibración de la vida urbana en Nueva York con instantáneas de estilo inmediato e inacabado que tienen la gracia y la espontaneidad de los bocetos de los grandes maestros de la pintura. La originalidad del encuadre, el gusto por lo fragmentado, el dinámico concepto de la composición, la ruptura de la unidad perspectiva mediante el uso de reflejos, el sutil juego de luces y sombras y matices de matices caracterizan su trabajo, de un lirismo y modernidad que no se encuentra en ningún otro fotógrafo contemporáneo y que anticipan la importante aportación que Leiter estaba a punto de hacer a la fotografía en color.  A este respecto conviene recordar la formación de Leiter como pintor abstracto y también su peculiar visión respecto de la realidad que le rodeaba, no tan centrada en la deshumanización de la sociedad de masas y la angustia existencial del momento como pudo ser en el caso de otros fotógrafos, incluso de la misma New York school of photography, como por ejemplo Robert Frank o Diane Arbus. Muy al contrario, Leiter siempre ironizaba sobre su gusto por lo bello y los momentos felices: "Debo de admitir que no soy un miembro de la escuela de lo feo. Tengo en gran consideración ciertas nociones sobre la belleza aunque ese pensamiento esté pasado de moda. Algunos fotógrafos piensan que tomando imágenes de la miseria humana están trabajando una temática profunda. Yo no pienso que la miseria sea más profunda que la felicidad" En resumen y dicho sea de otra forma, aunque visualmente pueda coincidir en ocasiones con propuestas visuales como la de Robert Frank (vean más abajo MacArthur Parade, de 1951, que podria formar perfectamente parte de "The Americans") el aparente caos compositivo de Leiter poco tiene que ver con un sentimiento de desorientación y angustia sino más bien con un personal, novedoso y magistral uso de las claves formales del nuevo arte. Como consideraba su galerista Howard Greenberg, ""Saul fue un fotógrafo callejero que utilizaba la calle como su propia paleta. Su sensibilidad de pintor informó toda su obra fotográfica".

A continuación les dejo con una selección de estos magníficos ejercicios de sensibilidad que espero que disfruten. Un saludo y que tengan una feliz semana.



Hats, c.1948 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Sailors, c. 1952 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Kathy and Gloria, c.1948 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Pañuelo. Circa 1948 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

45 cents, c.1948

Mary, c.1947 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Exacta, 1948 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Five and Dime, 1950 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Toy Shop, c.1950 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Shoes of the shoeshineman, c.1950 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Hats, c. 1950

Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

MacArthur Parade, c. 1951 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Hat, c.1952 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Movie House c.1952 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Times Square, New Year´s Eve 1952-53 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Girl, c.1953 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Hands, c. 1954 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Sidewalk c.1954 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

From the EI, c.1955 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Accident, c.1955 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Snow, 1960 -Saul Leiter - Early Black and White Vol II - Exterior

Saul Leiter Early Black and White Vol II - Exterior

Saul Leiter Early Black and White Vol II - Exterior





domingo, 3 de abril de 2016

Otro Saul Leiter: retratos en blanco y negro

"Hay cosas que están a simple vista y hay cosas que están ocultas y tal vez la vida, el mundo real, tienen más que ver con lo que está oculto. ¿No creen?"

Saul Leiter.

Decir que Saul Leiter es uno de los fotógrafos más originales e  innovadores de todo el siglo XX no es, desde luego nada nuevo. Ríos de tinta han corrido sobre su rompedor uso del color y su "anárquica" forma de organizar el encuadre en sus vistas urbanas, ambos factores muy relacionados con el hecho de que Leiter era muy cercano a la pintura expresionista abstracta americana, un movimiento determinante en la evolución del arte del siglo pasado que se basaba en la disolución de la forma mediante un uso libre y extraordinariamente potente del color y un aparente caos compositivo. Incluso en este mismo blog le hemos dedicado ya un post a este tema, "Saul Leiter, genio del color", que si les interesa pueden leer haciendo click aquí.

Sin embargo Saul Leiter comenzó, como era lógico en la era de la fotografía no digital (perdonen que no utilice el témino "analógica" pero personalmente me causa sarpullidos), trabajando en blanco y negro. Sus primeras exposiciones estaban compuestas fundamentalmente por fotografías en blanco y negro tomadas en sus primeros años de estancia en la Nueva York. Por otra parte tenemos que recordar que estas primeras imágenes de Leiter en blanco y negro no pasaron desapercibidas y veintitrés de ellas fueron incluidas en la importante exposición de 1953 del MOMA sobre fotografía emergente, "Always the Young Stranger". Todo apuntaba a que la carrera de Saul Leiter como fotógrafo empezaba a despuntar con esas primeras y personalísimas obras, pero a mediados de los cincuenta Leiter comenzó a trabajar en color y el efecto de su revolucionario enfoque fue tal que sus anteriores imágenes en blanco y negro fueron progresivamente aparcadas en el olvido. Hasta que en el año 2014 la Howard Greenberg Gallery de Nueva York realizó una retrospectiva denominada "Saul Leiter" sobre sus trabajos en blanco y negro de los años cuarenta y principios de los cincuenta, al mismo tiempo que se publicaba el fantástico libro "Saul Leiter - Early Black and White".

La publicación que acabamos de mencionar divide la temprana obra monocromática de Leiter en dos tomos, uno sobre los trabajos en interiores y otro sobre las fotografías exteriores. Tanto en unos como en otras se puede denotar una creciente tendencia a la fragmentación y aletoriedad compositiva, así como al uso de reflejos que rompen la unidad perspectiva de la escena, elementos que habrían de ser caracteristicas esenciales de su posterior obra en color. Sin embargo se podría hacer otro subgrupo de estas obras, el de los retratos, en el que nada de esto aparece y en donde encontramos a un Saul Leiter radicalmente diferente del que conocemos. Los retratos de Saul Leiter realizados en los años cuarenta y cincuenta en blanco y negro representan un universo íntimo, el del circulo de relaciones y amistades del fotógrafo y utilizan un lenguaje radicalmente diferente al resto de su obra: el lenguaje de la proximidad y la intimidad. Cierto que en alguna ocasión, solo en alguna ocasión, el encuadre puede ser sorprendente pero en la mayoría de los casos Leiter se centra con una sorprendente maestría precoz en mostrarnos un ejercicio de concentración absoluta sobre el personaje que nos transmite con íntima empatía la personalidad del sujeto sin rastro alguno de afectación, grandilocuencia o efectismo. Leiter odiaba la impostura y el narcisismo ("el espejo no es mi mejor amigo" declaró en más de una ocasión) y el microcosmos carente de egolatría o celebridades que aquí se nos muestra así lo demuestra.

Les dejo como siempre una selección de retratos, algunos de ellos tomados directamente de la mencionada exposición de la Howard Greenberg Gallery. Dejo para un post posterior el resto de la obra de Saul Leiter en B&W que a mi modo de ver no tiene desperdicio. Hasta entonces, un saludo amigos y que tengan una excelente semana.

Debra and Regina, c.1948. Saul Leiter

Sunday morning, The Cloisters, c.1947

Ana, New York, 1950s

Dick y Adele, 1947

Kathy and Gloria, c.1949

Self Portrait with Inez, c. 1947

Fay, c.1948

Deborah, c. 1947

Adele with Friend, c. 1947

Deborah, c. 1947

Pa.c.1942

Rabbi Wolf Leiter, my father, 1948

Joanna, c.1947

Deborah at Tante Esther’s, c. 1947

Jean with Cup, 1948

Eugene Smith c.1950

Angelo, 1952

Untitled, 1950s

Saul Leiter  selfportrait, At home, 1942

Untitled (self-portrait) by Saul Leiter, circa 1950

Saul Leiter. Early Black and White (2014)


domingo, 14 de febrero de 2016

Los retratos de Henri Cartier-Bresson. Un silencio interior.

Samuel Beckett

"Por encima de todo, busco el silencio interior. Busco trasladar la personalidad y no una expresión"

Henri Cartier-Bresson

La afirmación que encabeza este post, concisa y reveladora de la personal intención del fotógrafo, sirvió en el año 2006 a la Fondation Henri Cartier-Bresson, con sede en París, para dar nombre a la primera exposición que realizó con sus fondos: "Le silence intérieur d'une victime consentante". Esta exposición inaugural, primorosamente preparada, se compuso de una selección exclusivamente de retratos y fue recogida posteriormente en un libro publicado en España por la editorial Electa, bajo el titulo "Un silencio interior".

La colección de retratos que compone este libro es simplemente deslumbrante. Y no hablamos tan solo de la impresionante sucesión de personajes que pululan por él que son, aparte de algún retrato anónimo tomado en la calle, los más influyentes de las artes, literatura, ciencia y pensamiento del siglo XX, sin apenas concesión al brillante mundo del glamour y famoseo que tanto han explotado otros. Hablamos fundamentalmente de "la mirada" del fotógrafo, de ese enigma que a fin de cuentas es el arte de la fotografía que hace que en estos retratos de Cartier-Bresson asome el alma desnuda de los personajes como en muy pocas ocasiones aparece. Y todo esto es conseguido sin rastro de artificio alguno, con su pequeña cámara Leica de 35 mm en la mano, a pulso. Sin iluminación, trípodes, escenografía, fondo de estudio o preparación previa alguna... nada de nada. Tan solo un breve encuentro con el personaje y talento a raudales. No en vano Henri Cartier-Bresson está considerado como uno de los grandes maestros de la fotografía, con mayúsculas.

Cartier-Bresson fue un fervoroso admirador de todo aquello que implicara arte y pensamiento. Su amor por la pintura lo llevó a fotografiar artistas al finalizar la Segunda Guerra Mundial (Matisse, Bonard, Braque, Miró etc..). Más tarde los encargos de prestigiosas revistas americanas (Harper's Bazzar, Vogue, Life... ) y su trabajo para la agencia Magnum de la que, como todo el mundo sabe fue fundador, le permitieron conocer múltiples celebridades y ampliar su circulo de acción. Sin embargo HCB se mantuvo siempre fiel a sus personales intereses y continuó eligiendo a sus retratados fundamentalmente en el campo de la cultura, sin dejarse deslumbrar por la fama pasajera de las grandes estrellas del momento.

El peculiar método de HCB para captar el instante, basado sustancialmente en la velocidad y precisión para disparar en el momento justo, con el que obtuvo tan excelentes resultados en sus fotografías de reportaje, debía resultar de lo más desconcertante a la hora de aplicarse al retrato. El fotógrafo disparaba más rápido y antes de lo que el personaje, que esperaba una clásica sesión de posados, podía suponer. Esto producía frecuentes situaciones embarazosas, podemos imaginar que en ocasiones hasta cómicas. "Lamé, se abrió la puerta... disparé y después saludé. No fuí muy cortés." Así describe el propio fotógrafo como capturó el retrato del matrimonio  de premios Nobel Juliot-Curie. Observen el resultado y comprenderan la expresión de desconcierto y estupor de la pareja de científicos. Otras veces realizaba la fotografía tan rápidamente que después se producia una situación de espera silenciosa, pues HCB consideraba entre sus normas de protocolo que una sesión de retrato debía ser como una breve visita y durar aproximadamente quince minutos, aunque la fotografía muchas veces se hiciera en los primeros treinta segundos: "Un retrato es una visita de cortesía de quince o veinte minutos. No puedes molestar a las personas por más tiempo, como un mosquito que está a punto de picar". Claro que esos quince minutos en los que el personaje estaba esperando en silencio a que el fotógrafo cumpliese su cometido, cuando el retrato estaba ya hecho, debían resultar de lo más desconcertantes.  Así su insólito encuentro con Ezra Pound del que el propio HCB dice fue un largo silencio que "pareció durar horas". A otro personaje no identificado (en un gesto de cortesía por HCB) que, incómodo,  le increpó por no hacer su trabajo le tuvo que aclarar "¡Pero si hace siglos que hice la foto!". Sin embargo Truman Capote lo describió literalmente como "una frenética libélula, con la pequeña Leica pegada al ojo, haciendo  sus fotos con apasionado regocijo y fervor religioso." Está claro que los grandes artistas no se atan a sus propios métodos y son capaces de saltárselos sin contemplaciones cuando lo consideran oportuno.

En cualquier caso los resultados son evidentes. La fotografía de Ezra Pound (ese duelo silencioso al que aludía el propio fotógrafo) puede que sea uno de los mejores retratos de la historia. Al adolescente Truman Capote nunca nadie le volvió a captar así, en ausencia de su propia máscara y con tal acierto. Simone de Beauvoir sólo ocupa una esquina en una instantánea desenfocada, perdida la mirada por la bruma luminosa de París, en un encuadre que no hace falta ser fotógrafo para calificar de magistral. Cocó Chanel se refugia tras su cigarrillo en un absorto gesto de infinita amargura, ajena al fotógrafo, al espectador y al mundo que la rodea. Marcel Duchap parece ahogarse en la pereza hundido en su sofá al final de una despiadada sucesión "artefacto dadá - tremendo cigarro puro - artista en su mundo" que nos sugiere malévolas interpretaciones... Por no hablar de Louis Pons que se nos aparecen en un curioso diálogo que implica a un "alter ego" oso disecado entre el propio personaje y su reflejo en un espejo... Uno tras otro, los retratos de este libro nos descubren poderosas personalidades captadas en su justa magnitud, con crudo realismo, carencia total de artificio y total acierto.

Así que ya saben, "Un silencio interior: los retratos de Henri Cartier-Bresson". Los retratos que se recogen en esta magnifica exposición y libro son perfectos ejemplos de fotografía en estado puro: luz, emoción y verdad a partes iguales. Como reza la acotación final de Hamlet: The rest is silent.

Que tengan un buen día, amigos.


Cracovia, Polonia 1931

Jean-Paul Sartre, Paris 1943

Albert Camus, París 1944

John Huston, Nueva York 1947

Alfred Stieglitz, Nueva York 1946

Saul Steinberg, Vermont 1946

Simone de Beauvoir. París, 1947

Georges Duhamel en su casa de Auvers sur Oise 1947

Andre Pieyre de Mandiargues, Italia 1933

Egipto, 1950

Irene y Frederic Juliot-Curie, París 1944

Colette y su ama de llaves. Paris,1952

François Mauriac, Paris 1952

Ezra Pound. Venecia, 1971


Coco Chanel. Paris, 1964


Martin Luther King, Atlanta 1961

William Faulkner en su casa de Oxford, Mississippi 1947

Truman Capote. Nueva Orleans, 1947

George Braque, París 1958

Arthur Miller, Estados Unidos 1961

Marcel Duchamp. Paris, 1968

Igor Stravinsky. California, 1967

Francis Bacon, Londres 1971

Martine Frank en su casa de París, 1975

Emil Michel Cioran, París 1984

Louis Pons, Paris 1999